EtxeaCelidonia (Chelidonium majus)

Celidonia (Chelidonium majus)


celidoniaAntiguamente gozaba la Celidonia - llamada también Celidueña, Hirundinaria, Hierba de las golondrinas, Hierba verruguera - de gran prestigio, mientras que hoy la toman muchos por planta venenosa. Este desprecio sólo me lo puedo explicar considerando el efecto que tuvo la campaña de propaganda que lanzó la industria farmaceútica en sus comienzos contra las mejores plantas, para desviar al pueblo de las hierbas curativas e introducir los medicamentos químicos.
La Celidonia con su tallo rollizo y muy ramificado es de una altura de 30 a 80 cms.Según las localidades empieza a florecer al comenzar la primavera y si hay suficiente humedad puede prolongar la floración hasta fines de verano.
Las hojas labuladas se parecen un poco a las de roble. Cuando se corta el tallo o la raíz, rezuma un jugo viscoso de color anaranjado. Se cría a orillas de los bosques en lugares frescos y sombríos y le gusta arrimarse a muros y setos. Aunque el verano sea muy caluroso y la planta esté medio seca, siempre saldrá al cortarla gran cantidad de ese líquido espeso anaranjado.
Pero también en invierno, aunque haya nieve, se puede encontrar la Celidonia, siempre que uno recuerde el sitio donde crece.

La planta es un depurativo de la sangre y activa también su formación. Contra leucemis la recomiendo yo junto con la Ortiga y retoños de Saúco. Pero hay que tomar de esta tisana compuesta, por lo menos, dos litros diarios para que dé buenos resultados.
El jugo fresco de Celidonia es el remedio más eficaz para curar los graves trastornos del hígado, sobre todo utilizando las plantas recién cogida, que se lava y se pasa por la licuadora. Diluido en doble cantidad de agua tibia se bebe a sorbos distribuidos durante el día.
Como purificante de la sangre y del hígado estimula también el metabolismo. Combate toda clase de afecciones de la bilis, de los riñones y del hígado. En una maceración de vino (véase Modos de preparación) cura en poco tiempo la ictericia. Esta planta es también muy recomendable contra las almorranas acompañadas de escozor en el ano, contra los pinchazos y dolores al orinar, así como contra el zumbido de oídos. En estos casos se toma el jugo fresco diluido en agua tibia o 2 ó 3 tazas de infusión (que no se debe hervir) a sorbos durante el día. En uso externo el jugo sirve contra las afecciones malignas de la piel, los ojos de pollo, las verrugas y los líquenes incurables. Las cataratas y las máculas de la córnea desaparecen poco a poco. El jugo ayuda incluso en el caso desprendimiento o hemorragia de la retina. Para eso se arranca una hoja de la Celidonia y después de lavarla se estruje con los dedos mojados la parte tierna del rabillo. Con el líquido obtenido de esta forma, se unta el ojo cerrado en dirección de los ángulos. Aunque el jugo no entra directamente en el ojo se le transmiten sus virtudes curativas. Del mismo modo se procede contra las cataratas y otros trastornos visuales así como preventiamente en los ojos sanos cuando se tiene simplemente la vista cansada. A mí misma me sienta muy bien cuando a veces estoy leyendo y contestando cartas hasta muy entrada la noche. Entonces cojo de mi huerto una hoja de Celidonia y me froto suavemente, como se ha indicado anteriormente, el zumo hacia los rabillos de los ojos. Cada vez siento un alivio como si me quitaran un velos de los ojos. En la homeopatía preparan de la Celidonia una tintura, de la cual se toman 2 o 3 veces al día de 10 a 15 gotas con un poco de agua.
Hace unos años me contaron el caso de una campesina que tenía en el pápado inferior del ojo derecho una úlcera roja del tamaño de un guisante. El oculista al que fue la mujer para que le recetara nuevas gafas vio el bulto, el cual no le gustaba nada. ella ya lo tenía desde los 7 años y no le molestaba. el médico extrajo una prueba y lo mandó al laboratorio de análisis. Se trataba de un cáncer de la piel. Como podrán figurarse, fue una choque terriblw para la joven campesina. Pronto supe quíen era - por casualidad una amiga de nuestra familia - y así pude llamarle la atención sobre la Celidonia. Era febrero y por suerte hacía buen tiempo. La Celidonia, que es una planta  perenne, se mantiene fresca y verde en invierno. Le aconsejé a la mujer que traspplantara una plnata con sus raíces en una macetapara tenerla siempre a mano y le dije que no tuviera miedo por el ojo, ya que este jugo no lo perjudicaba. También le recomendé que fuera una vez al mesa la radioterapia, como se lo había orddenado su médico, aunque yo sé que los rayos X no destruyen las úlceras cancerosas pero sí partes sanas de la piel incluso a veces los huesos. Poco antes de Navidad recibí la buena noticia de que la úlcera había desaparecido. La mujer vino a verme y me abrazó llena de alegría. El oculista que había consultado preguntó sorprendido lo que había hecho. Ella exclamó: "cada mes radioterapia en Linz", a lo que contestó el médico:"si han sido los rayos X es un milagro". También me dijo la mujer que si yo no hubiera dado ánimo, fe y confianza, jamás hubiera soportado todo lo que veía en el laboratorio de radioterapia, todas esas caras de los otros pacientes comidas hasta los huesos. Les suplico a todos los que leen estas líneas: ayuden ustedes también en un caso así y les evitará a sus próximos un final terrible. En nuestros tiempo tan contamindos se acumulan los casos en que se inflama una verruga y empieza de repente a crecer hasta convertirse en un cancer de piel.
Hirsutismo en la cara, así como un aumento de vello de los brazos y de las piernas en las mujeres indican un transtorno de los riñones. Las partes afectadas se ungen con jugo de Celidonia, que se optiene mediante una licuadora (el jugo fresco se conserva hasta 1 año en la nevera), se deja actuar unas horas y se lava con un jabón fino. Para que no se quede seca la piel se le aplica un poco de pomada de maravilla, aceite de manzanilla o de hipérico. A parte de este tratamiento externo hay que someterse a una cura de infusión de ortiga (lo menos tres o cuatro tazas al día) así como a baños de asiento con cola de caballo para fomentar la irrigació sanguínea de los riñones.



Modos de preparación.

  • Infusión: una cucharadita rasa de hierbas por cada 1/4 de litro de agua; no se hierve
  • Jugo fresco: las hojas, los tallos y las flores recién labados se pasan por la licuadora
  • Tintura: remedio homeopático que venden en la farmacia
  • Maceración de vino: 30gr. de Celidonia con la raíz se cubren de 1/2 litro de vino blanco y se deja todo 1 o 2 horas en maceración; se exprime y se bebe a sorbos

Información obtenida del libro "Salud de la Botica del Señor" de Maria Treben